El mundo de los políticos podría dividirse en dos clases: la de los aristotélicos y la de los platónicos. Políticos aristotélicos somos todos, nos viene dado por la zoología, pero platónicos son unos pocos, son los escogidos del señor, o como decía el propio Platón, son hombres de la realeza que se ocupan de las cosas del Rey. Son aquellos que descubrieron la división del trabajo mucho antes que Adam Smith y eligieron la conducción de masas como oficio.
Los francotiradores del chavecismo, agazapados tras diversas coartadas y parapetos, multiplican sus fuegos contra la Mesa de Unidad que es el único trabajo serio que se ha hecho para alcanzarla. Otros, desde el interior mismo de la Mesa, se desentienden de la organización de las primarias que ellos mismos han levantado como supuesta garantía de equidad, al igual que en el pasado agitaron la bandera de la abstención y aun siguen sin reconocer su error.